Buscar este blog

Mostrando las entradas con la etiqueta practicante. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta practicante. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de abril de 2016

Practicar un culto Afro-Cubano no te hace un brujo

“Para que veas que no es dictadura, te doy a elegir: te meto al caldero o a la sopera".

Muchas veces nos quejamos de que en el imaginario popular se cree que practicar una religión afro-hispana es sinónimo de algo obscuro y tenebroso relacionado con rituales misteriosos y obras malignas. Nos sentimos ofendidos (o al menos fingimos ofendernos) cuando alguien equipara las estas formas de culto con brujería y la malignidad. Sin embargo, habría que preguntarnos. ¿Qué tan responsables somos nosotros mismos de que esta sea la imagen que tienen estos cultos a las personas externas a ellos.

Date una vuelta por cualquier foro de imágenes sobre la religión afro hispana que tú quieras si no me crees: Te vas a encontrar montones de imágenes al estilo “Soy santero. Si te metes conmigo mi Orisha tutelar te va a chingar”, “Soy palero, mi muerto es un desgraciado y yo también”, “Soy practicante de una religión afro hispana, si me ves feo voy a hacer todo para joderte la vida”.
Estas imágenes, siempre tienen cientos de “me gusta” y se comparten millones de veces, dando como resultado que terminen siendo vistas por gente que sabe lo suficiente de religiones afro hispanas como para sacar conclusiones equivocadas. A veces creo que en el fondo a los practicantes de hoy no les desagrada tanto que se les considere algo brujos y también algo oscuros (aunque por supuesto finjan que les molesta).

A veces me da la impresión de que En general son fantoches que salen a la calle exhibiendo tres toneladas de collares, con el objetivo de lograr esa sensación sensacionalista de que la gente voltee y diga: Miren, es Santero/Palero/Espiritista/Umbandista/Kimbandista o lo que sea.
Sin embargo, les tengo una mala noticia a todos ellos, y de eso se trata este escrito. Practicar un culto afro hispano, no te convierte en brujo.

Para entender cómo funcionan los cultos Afro hispanos, hay que entender que ellos tienen una visión de la naturaleza como una totalidad neutral, esto es: La naturaleza no es buena ni es mala, pero puede ser manipulada por entes con arquetipos de personalidad similares a los humanos. Esa es la lógica del sacrificio. Ganarse el favor de estos seres o al menos evitar su cólera.

Solamente los individuos que tienen el conocimiento del dogma y el ritual del culto pueden de hecho servir de vínculo entre los hombres y estos entes divinos. Estos individuos son los sacerdotes de los distintos cultos.

Los sacerdotes en ese mismo sentido tienen un pacto inquebrantable con este mundo natural y sobrenatural, que en términos generales implica que con su destreza y conocimiento el sacerdote puede manejar ciertas fuerzas naturales y sobrenaturales a favor de la comunidad. Esta capacidad lo pone por encima del resto de los hombres, debido a que esta misma sabiduría lo capacita para impartir justicia e incluso, en algunas ocasiones incluye un poder político. Por no ir muy lejos, entre los Yoruba siempre se ha entendido que los gobernantes son descendientes directos del mundo de lo divino.

Las religiones afro hispanas postulan que existe una energía cósmica universal que el sacerdote sabe captar y manipular de formas que desconoce el resto de la población. Pero que puede incluir desde la recitación de una plegaria hasta la elaboración de talismanes o medicamentos, lo que implica entonces un profundo conocimiento de dos mundos. El mundo de lo divino pero también el mundo de lo terreno.

Habría entonces que hacer una distinción entre lo que es un sacerdote y un brujo. El sacerdote es un individuo muy especializado que es experto en el mundo material y el mundo de lo divino y que puede interceder para lograr un beneficio para la comunidad a la que pertenece ó, en su caso paliar alguna calamidad por la que pase esa misma comunidad.

La naturaleza del brujo es completamente diferente. Dentro de la cosmovisión de las religiones africanas, existen dos clases de brujos. Los que son consientes y los que no son consientes de serlo.
Los brujos que son consientes de serlo, son por regla general sacerdotes que se dejan poseer por las fuerzas malignas que puede manejar y que en consecuencia pierde el control sobre ellas. En el momento en que eso sucede el estatus social del sacerdote (ahora brujo) se deteriora, y debido a este mismo descontrol es rechazado pues se le ve como un peligro.

En las sociedades tradicionales no hay un solo tipo de brujo, muchos de ellos no se pueden describir, y tantos otros son desconocidos, incluso se tiene la idea de que salen durante la noche que es cuando la selva duerme y las cosas funcionan al revés, y actúan en perjuicio de las comunidades mediante fuerzas invisibles.

Un ejemplo de ello podrían ser los “devoradores de almas”. Son individuos cuya alma criminal, su descontrol sobre las fuerzas del mundo sobrenatural y su malignidad son tales que su alma puede escapar de su cuerpo en busca de las almas de otros hombres para devorarlas. Otro ejemplo serian aquellos que pueden convertirse en animales (sin duda alegórico de la pérdida de control de sus pasiones y en consecuencia su descenso al mundo del instinto y la agresión) como panteras leones y leopardos y asesinar a sus enemigos o aterrorizar a una población.

Estas leyendas de hecho han servido en ocasiones para deshacerse impunemente de enemigos y volcar a la opinión pública hacia una posición en concreta. Por ejemplo: En tiempos críticos, las elites en el poder pueden asesinar a las personas problemáticas haciéndose pasar por esta clase de brujos, y en contra partida se ha dado el caso de que movimientos anticoloniales como el de los Mau Mau en Kenia disfrazaron a sus tropas de insurgentes de leopardos para llevar a cabo acciones de guerrilla contra los colonialistas Europeos en el movimiento de su liberación la década de los 50s del siglo XX
Sin embargo, como en la visión panteísta de los cultos africanos todos los individuos están inmersos de uno u otro modo en el mundo de lo espiritual, entonces nadie está a salvo de convertirse aun sin saberlo en un brujo.

En la dialéctica africana del bien y del mal, se entiende que el bien y el mal tienen dominio del mundo por partes iguales, el mal es una fuerza que compete únicamente al hombre mientras que el bien es una fuerza que compete al ser supremo y los espíritus de los ancestros. Los brujos entonces están dominados por sus pasiones, alejados de la divinidad y en consecuencia inmersos en el mal. Y los entes divinos, los cazadores de brujos, y los fetiches defensores luchan contra esta malignidad sin poderla erradicar nunca pues, se entiende que todo recién nacido puede ser dominado por fuerzas oscuras y terminar convertido en brujo, después de todo la naturaleza, el bien y el mal son cosas eternas.

Como comentaba anteriormente, en este contexto, muchos brujos ni siquiera son consientes de serlo. En tiempos pasados, cuando un adivino por medio de cualquier sistema de adivinación como conchas, arena, lectura de agua o el que fuera, señalaba a alguien como practicante de brujería, el acusado aceptaba la culpa y si este era culpable de algún crimen, debía, sufrir la muerte en una ejecución colectiva, en donde el acusado aceptaba la sentencia y moría completamente convencido de su pecado.

Entonces existe una diferencia entre el sacerdote y el brujo. Cuando uno se hace una iniciación, una ceremonia y hace un trato con el mundo de lo divino, uno, está recibiendo no solo una sopera, una nkiso o un collar. Lo que recibe es un sacerdocio.

La brujería, dentro de la concepción causal de los cultos africanos existe, pero su práctica es reprobable y se castiga en muchas ocasiones con la muerte. Pero esto obviamente no lo saben esos que gustan de andar de fantoches presumiendo collares y soperas.

Entonces, la próxima vez que alguien te diga que es brujo por pertenecer a una religión afro hispana ponte a pensar: ¿Es correcto rebajar la sabiduría que se supone implica tener un sacerdocio al compararla con a falta de control que implica la brujería? ¿Comparar la práctica con la brujería en realidad ofrece a los externos al culto una visión exacta de lo que creemos y practicamos? ¿En realidad un sacerdote que se debe a su comunidad puede andar de fantoche amenazando con trabajar al primero que lo ve feo? ¿Cuándo doy like o comparto una imagen en donde me jacto de hacer brujería y de ser un ente peligroso en realidad contribuyo a mejorar la imagen de una religión que se supone es importante para mí.

No se tu que opines pero creo que esas actitudes son de gente que no tiene idea de lo que hace, de lo que practica y que a demás hace más mal que bien a toda la familia de creencias afro hispanas.

Fuente: Facebook